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August 5, 2010 / rodrigoloaiza

The Architect as Totalitarian by Theodore Dalrymple, City Journal Autumn 2009

Las obsesiones de los arquitectos llevan a sus obras a ser objetos de contemplación para las rebuscadas ideas de los creativos.

Y el fin ultimo de la arquitectura queda enterrado con su historia en una lápida que ya nadie quiere recordar.  Olvidamos que los modernos en su obsesión por dejar atrás el estilo echaron escombro sobre los fundamentos de una práctica que hoy es solo una definición que resuelve a su manera cada individuo que pasa por las escuelas de algo que ya no se practica, arquitectura.  Claro, esto solo tendrá sentido para los que consideran la historia de la arquitectura, recurso suficiente para definirla.

En su obsesión por el concreto, Le Corbusier le llamó a esto un jardín.

via The Architect as Totalitarian by Theodore Dalrymple, City Journal Autumn 2009.

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